28 de junio de 2015


Ayer fue el Pride Barcelona 2015. Que yo recuerde siempre he visto en las noticias, por estas fechas, reportajes sobre esta “fiesta”, mucha gente, mucha bandera multicolor, buen ambiente, música, alcohol… Con los años, fui sabiendo que esta “fiesta” no era sólo fiesta, sino que incluía una manifestación para hacer visible, por un día, la lucha diaria de los colectivos homosexuales. Siempre había querido ir, porque me considero una persona que lucha por la visibilidad de los homosexuales en la medida que puedo y ayer tuve la oportunidad de ir.

Sinceramente, con todo lo que había visto en las noticias durante estos años me lo esperaba mucho peor. Más fiesta, más alcohol, más locura y desmadre. Pero fue al contrario, no me decepcionó para nada. No podía contener la emoción cuando cuatro personas sostenían una pancarta que decía “ASOCIACIÓN DE MADRES Y PADRES DE GAYS, LESBIANAS, BISEXUALES Y TRANSEXUALES. ORGULLOSOS DE NUESTROS HIJOS” y al pasar por delante de nosotras la música quedó en un segundo plano cuando todos los que estaban allí se pusieron a aplaudirles. Y aún más sentido fue el aplauso y la ovación que se llevaron los que portaban la pancarta que exclamaba “LAS FAMILIAS LESBIANAS Y GAYS EXISTIMOS”, encabezada por un niño que no tendría más de ocho años tocando su tambor de juguete. Feliz. Este año el lema era STOP BULLYING, ya que pese a la aprobación de la Ley contra la LGTBfobia se siguen dando muchos casos de acoso escolar sobre la comunidad gay.


El día del orgullo, el Pride, es mucho más que una fiesta, ante todo recordamos a los que hace más de cuarenta años decidieron arriesgarse y luchar en Stonewall. Y seguimos luchando, reivindicando que seamos tratados por igual, que tengamos los mismos derechos que las personas heterosexuales, que no nos sintamos intimidados, observados o despreciados cuando simplemente caminas de la mano con tu pareja. Somos homosexuales, sí. Pero también somos muchas más cosas. Somos estudiantes, amas de casa, policías, médicos, profesores, bailarines, futbolistas, somos gentes joven, mayor, compartimos nuestras vidas con otra persona, tenemos hijos, los llevamos al cine, los queremos, nos casamos, nos divorciamos. ¿Igual que tú, verdad? 


Siinpensar!


5 de mayo de 2015


Ahora, cuando me tumbo en la arena, miro al cielo y no veo estrellas. Tan sólo oigo el rugir de las olas cuando chocan contra las piedras. Hasta el mar tiene obstáculos. No veo nada; la luna se esconde miedosa tras las nubes que ocupan el firmamento. El viento retumba en mis oídos como el eco de tu voz; que ahora es tan sólo eso, eco. 

Sin más dejo que el mar me arrastre a la deriva, por si algún viejo barco recoge esta alma en pena. ¿Saldrá el Sol mañana?

Siinpensar!

30 de abril de 2015

De pronto se paró frente a una chica. La miró embelesada, atónita, con los ojos como platos.

"¡Qué guapa es!, ¡es preciosa! Tiene unos ojos enormes, la nariz sinuosa, los labios carnosos." 

No dejaba de asombrarse por su belleza, iba de un lado a otro mirándola, viendo cómo andaba con una tremenda seguridad que la hacia estremecer. Envidiaba la positividad que transmitía.

"Seguro que lo tiene todo en la vida, ¡menuda triunfadora!"


- Puede que quieras dejar una vela encendida, para poder regresar cuando no puedas más.




P.D.: Quizás le hubiera gustado saber que se encontraba frente a un espejo. 


Siinpensar!

22 de abril de 2015

Eran dos almas vacías, dos vidas sin luz, dos océanos sin agua y dos soles sin resplandor.

Son dos piezas de un mismo puzzle, dos mitades de una misma naranja, dos encajes de un mismo cierre.



Eran. Eran. Son



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11 de octubre de 2013

Su sonrisa, sus despertares, su manera de abrazarme por las noches, sus buenos días, sus besos de buenos días, la manera en que se pone cariñosa, sus enfados, la risa que se le escapa cuando hace ver que se enfada, sus abrazos, su sonrisa al bajar ella del tren o verme bajar a mí, sus manos formando un corazón, sus besos largos, los suaves, los tiernos, los apasionados, los pequeños, en la mejilla, en los labios en la punta de la nariz, en el cuello, en la barriga... Sus detalles, sus sorpresas, sus sentimientos, su manera de hacerme feliz, su manera de tratarme, de hacerme reír, nuestras conversaciones, hablando de todo y de nada, arreglando el mundo, planeando nuestras vidas, su manera de ayudarme, de entenderme, de cuidarme, de mimarme, de amarme, de respetarme... 
Es simplemente ella, y me encanta.


Siinpensar!!

29 de septiembre de 2013

¿Habéis tenido alguna vez esa sensación de estar bien y mal a la vez? Yo tengo un recuerdo especial de un momento así. Era 15 de mayo, por la noche, en la cama, pensando en todo y en nada... Pensando en mi relación, en que al día siguiente íbamos a cumplir un año y medio juntas pero que no podría estar con ella. Me entristecen los 16 de cada mes que no paso con ella... Por otro lado estaba feliz de saber que podía seguir cumpliendo meses a su lado, que estábamos juntas, que la relación seguía mejor que nunca, que seguíamos ahí, luchando como nunca. También estaba feliz porque, aunque parezca de locos, dos días más tarde íbamos a poder cenar juntas por primera vez. Sí, después de año y medio de relación jamás habíamos podido cenar juntas, y estábamos con unas ganas tremendas de poder hacerlo y además hacerlo por la celebración de nuestros 18 meses juntas. Parecíamos dos niñas pequeñas a las que les das un caramelo cada vez que hablábamos del tema. 
Retomando... Aquella noche me sentía totalmente dividida. Al día siguiente me despertó ella llamándome por teléfono con un "Buenos días mi vida, felicidades!" (ojalá todos los despertares fueran así). Hablamos un poquito y colgamos, ella tenía que ir al médico y yo a yoga. Estaba feliz, salí feliz de casa, contenta, en clase no podía dejar de pensar en ella, pero seguía echándola de menos, seguía necesitándola a mi lado ese día. 
Cuando acabó la clase cogí el móvil para decirle que ya salía y preguntarle si había acabado del médico, a lo que ella me contestó nerviosa "pero has salido ya?, dónde estás?" le dije que justo estaba saliendo por la puerta con dos compañeras más y no me contestaba. De repente miré hacia la derecha, arriba del todo de la rampa y allí estaba ella. No podía ser, volví a mirar y efectivamente. Dejé todo y salí corriendo a abrazarla, como en las películas. Fue un momento de película totalmente. Me tiré sobre ella abrazándola, se me saltaban las lágrimas, "te quiero, te quiero, te quiero" no parábamos de repetirnos lo mismo. Me separé un momento de ella y le dije "qué haces aquí? no tenías que ir al médico?" y me dijo "¡sorpresa!" y volví a abrazarla, necesitaba abrazarla, besarla, estaba tan feliz que se me salía la sonrisa de la cara. Ya no estaba dividida, me sentía completa. 
Ella me completa.


Siinpensar!!

5 de septiembre de 2013

¿Quién nos enseña a amar?, ¿qué es amar?, ¿cómo se ama a una pareja?

Todos cuando somos pequeños soñamos mil veces con esa, en mi caso, “princesa azul” que cambiaría nuestra vida. Me montaba mil historias cada noche imaginando una vida de ensueño a su lado, el modo en el que me trataría, lo que haríamos, lo que viviríamos… siempre muy influenciada por las películas, todo hay que decirlo. A medida que iba creciendo iba siendo un poco más realista, en el sentido de que no iba a ser un cuento de hadas y las imágenes que revoloteaban por mi cabeza eran más “realistas”: nos veía estudiando juntas, yendo al cine, a la playa, en su casa, en la mía, comidas de domingo familiares, tardes aburridas tiradas en el sofá viendo nada en la tele…

Sentía un poco de miedo de no saber hacer, nadie nos da un manual que diga “Cómo amar a una mujer”, ¿entonces? Entonces sentía una mezcla de sentimientos de entre miedo y ganas de enamorarme, de querer saber cómo hacerlo, de aprender… Además pensaba que si estaba con una persona que ya hubiera tenido pareja sería mucho más fácil que juntándonos dos “novatas del amor”.

Pero entonces aparece esa “princesa azul” que cambia tu vida, tus imágenes en la cabeza, tus sentimientos y tu concepto de amar. Te das cuenta también de lo mágico que es que dos personas descubran, a la vez, lo que es el amor juntas. Es indescriptible vivirlo como si se tratase de dos personas desconocidas que tienen un regalo en sus manos el cual van abriendo poco a poco, lazo a lazo, despegando el envoltorio sin que éste se rompa, entreabriendo la tapa y asomándose asustadiza y tímidamente pero con muchas ganas.

Una vez abierto te das cuenta de que todo lo que habías pensado, todo lo que habías imaginado, lo que habías soñado, es completamente diferente. Porque cuando te acaricia no solo recorre tu cara con sus dedos sino que te transmite hasta el más profundo de sus sentimientos poniéndote la piel de gallina, cuando te besa no solo junta sus labios con los tuyos sino que dependiendo del momento son tiernos, lentos, suaves, feroces, calientes, de sabores… y cuando hacéis el amor no es solo sexo, sino que es una de las mayores expresiones de la palabra amar que se puedan hacer realidad, pones todos tus sentimientos en cada poro de su piel ansiada de más amor hasta llegar al punto más alto, tan alto que si cayeras de golpe no sobrevivirías, moriríamos por amor. Te das cuenta que hay cosas que las películas no muestran, como los nervios antes de verla, el nudo en el estómago que te sube hasta la garganta haciendo que te entren unas ganas tremendas de chillar pero que solo puedes encogerte de felicidad, las sonrisas tontas mirando vuestras fotos, las lágrimas caídas de emoción…


Quizás no podemos enseñarnos a nosotros mismos lo que es amar para aprenderlo, pero sí podemos enseñarles a nuestras parejas igual que ellas hacen con nosotras. Yo siento que mi pareja me ha enseñado todo, todo, todo sobre el amor, siento que me ha llevado por caminos de los cuales hemos podido salir porque íbamos de la mano, ha derribado un castillo de imágenes absurdas peliculeras, falsas y para nada realistas mezcladas con malas experiencias para que, entre las dos, ahora la vayamos reconstruyendo con recuerdos, vivencias, experiencias… 

Porque, al fin y al cabo, el amor es lo más bonito que te puede pasar en la vida. Si es verdadero.


Siinpensar!